20 de julio de 2026 · 5 min
Detrás de una pieza: el proceso artesanal de Partow
Todo empieza con un boceto a mano, casi siempre después de una plática — contigo, sobre lo que buscas, o conmigo misma, sobre lo que quiero contar. De ahí sale la geometría base: los ángulos que definirán cómo se corta cada fragmento de espejo.
El corte es la parte más lenta y menos perdonadora del proceso. Cada pieza de espejo se corta a mano, una por una, y no hay dos que salgan idénticas — el vidrio tiene su propio carácter, y parte del oficio es aprender a trabajar con él, no contra él.
Después viene el ensamblado: colocar cada fragmento en su lugar exacto, capa por capa, hasta que el patrón completo empieza a capturar la luz de la forma en que se imaginó desde el boceto. Esta etapa puede tomar de dos a cuatro semanas, dependiendo de la complejidad de la pieza.
El último paso es el que más disfruto: verla terminada, colgada, recibiendo luz natural por primera vez. Ahí es cuando una pieza deja de ser un proyecto y se convierte en parte de una casa — y, con suerte, en parte de la historia de quien la mira todos los días.
Ese cuidado es lo que entendemos por lujo consciente: no producir en serie, sino hacer una sola vez, bien, algo que dure.
¿Esta historia te hizo pensar en un espacio tuyo?